Aunque la otorrinolaringología como ciencia separada de otras disciplinas médico-quirúrgicas es relativamente reciente (s. XIX), las afecciones del oído, la nariz y la garganta han ocupado el interés de sanadores y pacientes desde los inicios de la humanidad. En el Egipto antiguo, la losa en la tumba del rey Sahura relata cómo el médico Sekhet’enanch había “sanado sus fosas nasales y, por tanto, le deseó larga vida y felicidad”. Sushruta es considerado el pionero de la rinoplastia, impulsado por la gran demanda del procedimiento, ya que cortar la nariz era el castigo habitual por adulterio en la India del año 600 a.C. Las nuevas narices se construían con colgajos de la frente y la mejilla con férulas intranasales elaboradas con el tallo de la planta ricino.





